En el año 2005, el norte de Pakistán fue devastado por un terremoto que causó más de 70.000 muertes y dejó a muchos de sus habitantes sin casa. Normas inadecuadas de construcción y materiales en mal estado fueron las principales causas de derrumbe de muchos de los edificios. Era muy importante que la reconstrucción abordara estos temas, para asegurarse que todos los edificios nuevos pudiesen resistir otros eventos sísmicos.
Este proyecto -liderado por Article 25- consistió en la construcción de una serie de viviendas sismo-resistentes, promoviendo el uso de técnicas tradicionales y locales de construcción, capacitando a la población local.
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El programa de viviendas de entre 49 y 72 m2, tuvo que resolver el desafío de su ubicación montañosa, condiciones climáticas extremas y la limitada capacidad de la industria de la construcción local.
Los modelos de vivienda fueron desarrollados para ser construidos por trabajadores locales con materiales locales, entregando una mayor seguridad sísmica a sus residentes.
Desde el principio, los beneficiarios fueron capaces de asumir la plena propiedad de la reconstrucción a través de una amplia participación de la comunidad - identificando de las necesidades reales, utilizando materiales de construcción recuperados y promoviendo el aprendizaje de nuevas técnicas de construcción.
Algunas modificaciones de las técnicas locales incorporaron el uso de componentes ligeros y refuerzos simples para mejorar la resistencia a los terremotos. El proceso de construcción se inició con la creación de una serie de prototipos de viviendas en las dos aldeas seleccionadas, utilizando bloques de hormigón y madera para poner a prueba los pros y los contras de cada opción en relación con el costo y la factibilidad de construcción.
Un segundo equipo visitó los sitios para evaluar la construcción de las casas del prototipo. En este punto, se decidió suspender la construcción adicional de bloques de hormigón por las siguientes razones:
El bloque de hormigón resultó ser prohibitivo; teniendo en cuenta las condiciones de los terrenos, variables en cada parcela, la construcción con este material era menos favorable que la madera y relleno. Los difíciles accesos a los sitios desde la carretera hizo inviable el transporte de los bloques pesados y además, los beneficiarios podían reutilizar la madera de los edificios derrumbados en las nuevas viviendas, lo que bajaba el costo del material.
Esta colaboración brindó una plataforma para una mayor capacitación y mayor participación de la comunidad en el esfuerzo de reconstrucción. Article 25 supervisó la construcción de aproximadamente 60 hogares.